Real Madrid se proclamó campeón de la Supercopa de España, tras derrotar por 2-0 al Barcelona en el Santiago Bernabéu. El resultado global fue 5-1, y los goles de Asensio y Benzema fueron los que terminaron enterrando a un triste y desconocido equipo culé.
Real Madrid derrotó y demostró su gran poderío sobre el Barcelona en el Santiago Bernabéu, que lo venció por 2-0, en el partido de vuelta por la Supercopa de España. En la ida, los blancos ya habían dejado heridos a los culés en el mismo Camp Nou, por 3-1. No hace falta mencionar figuras, porque el equipo de Zidane demostró una clara contundencia y juego sólido en las dos canchas. Las secuelas de un frágil equipo de Valverde se hicieron notar; con un Messi desaparecido y Suárez distraído, Barcelona nunca reaccionó, y quizás sintió la marcha de Neymar.
El Santiago Bernabéu estuvo abarrotado de hinchas merengues, y no era de esperarse; en el Camp Nou, la hinchada madridista se hizo notar más que la culé. Al igual que los jugadores, que dejaron sin opciones y oxigeno al Barca que, al parecer, aún no logra superar la marcha de Neymar, y sumando la falta de fichajes relevantes, la producción en la cancha fue más que evidente. Un mal comienzo para la era Ernesto Valverde, dejando a un lado la temporada con victorias meritorias, y con Neymar incluida.
Dejando a un lado el mal momento del Barcelona, lo que el Real Madrid ha logrado hasta el día de hoy es meritorio; el sacrificio y compromiso que han demostrado, se debe a un claro objetivo de Zidane, lo reflejaron en el campo sus jugadores, que fueron superiores en todos los aspectos del encuentro. No dejaron jugar al equipo de Messi, nunca le dieron opciones y siempre se hicieron notar. Lo relevante que se le puede sacar a este equipo es su ambición de ganar, su ambición de gol. Es el Real Madrid un neto triunfador, y tiene los jugadores que tienen mentalizado ¨ganar¨, y nada más que eso.
Desde la primera parte del encuentro, se vio a un Real Madrid presionando, incomodando y recuperando rápido el balón para hacerse poseedor de ella. Mientras que el Barcelona buscaba salir jugando y haciendo ver lo poco notorio que queda de su filosofía, el ¨tiqui taca¨, hoy en día ya no se puede disfrutar de esa obra que alguna vez fue arte. Iniesta lesionado y el fantasma de Xavi que no deja de molestar ese mediocampo que cada vez sufre más. Sergio Busquets también lo conforma, pero no se ha visto lo mejor de su repertorio. Y con una formación de 3-5-2 que, Luis Enrique, la pasada temporada había probado, Valverde no tuvo suerte, y nunca estuvo a la talla del poderoso Madrid.
Con Modric de vuelta, y Asensio y Vásquez titulares, que dejaron en la banca a Isco y Bale, Zidane se llenaba de confianza y apostaba por sus juveniles, que no desperdiciaron la oportunidad, y el primero que vacunó al descompensado equipo azulgrana fue Asensio, que demostró una vez más su aroma y atrevimiento goleador con una genialidad, que dejó sin reacción a Ter Stegen. Desde aquel momento el Real Madrid estaba reafirmando que en el Santiago Bernabéu las largas posesiones del rival no están permitidas. Como tampoco estuvo permitido que Messi haga magia y Suárez dispare. Solo hubo un equipo en el campo, Real Madrid.
La cereza del pastel lo iba a hacer Benzema, un delantero distinto a los demás, que con una sutileza iba a marcar el 2-0 final, para que la hinchada merengue estalle en emoción. Gloria para el Madrid, gloria para Zidane y su plan a la perfección. Sufrimiento para el Barcelona, que no encuentra la brújula que lo ayude a salir del hoyo y superar a Neymar. Lo que sí se sabe es que los galácticos han vuelto, y que ganar les queda muy pequeño. No se sabe hasta donde más llegarán, porque está más que claro que ya tocaron el cielo.


